
Mal empiezan a pintar las cosas para Francisco Camps con respecto a la parte valenciana del caso Gürtel. Si mala ha sido la estrategia del presidente de la Generalitat Valenciana para defenderse peor aún ha sido el papel de quienes han intentado desde el PP excusarle.
Es cierto que el delito del que se le acusa, aceptación por autoridad o funcionario público de dádiva o regalo que le fuere concedido en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmente (artículo 426 del Código Penal), es menor (la pena con la que se castiga es la de multa de tres a seis meses) y que el importe de los trajes hechos a la medida que, según el auto del juez Flors, Francisco Camps recibió de las empresas de Correa, no es especialmente significativo y el sentido común parece dictar que el presidente de una Comunidad Autónoma no se corrompe por tan poca cosa. Sin embargo, siempre según el auto, y si los hechos imputados son ciertos, Camps habría mentido a la opinión pública y a su propio partido al afirmar categóricamente que los trajes los había pagado en metálico y de su bolsillo. A buen seguro, desde un principio Camps debió haber reconocido que había recibido un regalo, asegurar que lo aceptó ignorando los sucios tejemanejes de la trama de Correa, pagar a continuación su importe y pedir perdón a la opinión pública. En lugar de ello, ahora, con el auto dictado por el Tribunal Superior de Justicia valenciano, se verá obligado a aclarar cuáles son sus vínculos con la empresa que pagó los trajes a través de un cheque así como a confirmar o desmentir los indicios de delito que aprecia el juez Flors en su auto.
Camps ha anunciado que recurrirá el auto aunque, en caso de ser desestimado su recurso, sólo le restaría defenderse ante un tribunal con un jurado popular, con lo que ello podría tener de desgaste para la institución que preside. Un asunto, por supuesto, en el cual el desgaste político por sus errores será sin duda muy superior a las posibles consecuencias penales.
En cualquier caso, Francisco Camps no es el único damnificado de todo este escándalo. Mariano Rajoy, ha puesto algo más que la mano en el fuego por él (al fin y al cabo es uno de los sustentos de su liderazgo en el nuevo y “simpático” PP) y en cierto modo han ligado sus destinos políticos. Rajoy queda, de esta manera, expuesto a idéntico escrutinio público y conminado a dar explicaciones tan pronto como le sea imprescindible hacerlo a Camps. Con esto, evidentemente, no contaba el líder popular, y ese no ha sido un error de Camps sino enteramente suyo. No han estado mucho más brillantes ni la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ni González Pons. La primera al decir que lo de Camps sería comparable a las anchoas que el presidente cantabro Revilla regaló a Zapatero (afirmando, por tanto, implícitamente que Camps aceptó el regalo) y el segundo comparándolo ayer en una entrevista en la COPE con Bermejo quien, según el popular “DIMITIÓ” tras ser invitado a una cacería que costó 6.000 euros. La torpeza es clara: incide en que el inefable Bermejo dimitió en efecto, tras el regalo, al contrario que Camps. Tratar de defender a alguien poniéndole la soga en el cuello, en resumen.
En el gobierno progre que padecemos, mientras, se frotan las manos. Lógico, ante las torpezas de la oposición que tiene enfrente.
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Camps. Las consecuencias de no decir la verdad
Por Pablo Molina
Publicado en Libertad Digital
Por Pablo Molina
Publicado en Libertad Digital
Lo que llama la atención en el caso de Francisco Camps es que haya sido tan ingenuo como para provocar él mismo la decisión del tribunal de llevarlo ante un jurado popular. El presidente de la Generalidad Valenciana no dijo la verdad cuando fue interrogado por la autoridad judicial, y ningún juez acepta de buen grado que le mientan a la cara. Camps ha sostenido todo este tiempo que él personalmente pagó los famosos trajes de corte italiano, pero hasta la fecha no ha podido demostrarlo. Al contrario, las evidencias recogidas en el sumario indican que jamás lo hizo. Si le hubiera dicho al juez "mire, Señoría, estos trajes me los regalaron, sí, pero esta mañana los he pagado (aquí tiene el recibo) y he ordenado al comercio que devuelva el importe a quien fuera que los pagase, que por cierto no sé quién pudo ser". Todo se hubiera saldado con una multa y Camps se habría dado un baño de multitudes a las puertas del juzgado, con miles de votantes emocionados y agradecidos al primer político de la Historia de España que reconoce un trinque y, además, lo devuelve. Coste económico siete mil euros incluyendo la multa; coste político cero.
Pero como ningún partido político admite que en sus filas haya personajes "regalados", es difícil que el PP, en última instancia una maquinaria de votos como el resto de formaciones, le hubiera permitido semejante acto de honestidad que hubiera evitado el pequeño calvario al que ahora se enfrenta su líder valenciano. Y además con estas temperaturas, bajo las cuales ni la más fina seda italiana te evita el sofocón.
En todo caso, lo más interesante de este asunto es que no se ha producido un trato de favor a cambio del regalo, como el mismo juez reconoce en el auto, por lo que no ha habido cohecho activo ni, en consecuencia, perjuicio para los contribuyentes. Por eso sorprende que en otros casos en los que las arcas públicas sí han sido saqueadas, las fiscalías sean tan remolonas y los jueces tan pacatos. España sigue siendo diferente. Si te regalan cuatro trajes vas a juicio, en cambio si regalas tú una televisión en abierto a los amigos o diez millonazos a la empresa de tu hija ganas las elecciones. Cosas de nuestro hecho diferencial, qué le vamos a hacer.
En todo caso, lo más interesante de este asunto es que no se ha producido un trato de favor a cambio del regalo, como el mismo juez reconoce en el auto, por lo que no ha habido cohecho activo ni, en consecuencia, perjuicio para los contribuyentes. Por eso sorprende que en otros casos en los que las arcas públicas sí han sido saqueadas, las fiscalías sean tan remolonas y los jueces tan pacatos. España sigue siendo diferente. Si te regalan cuatro trajes vas a juicio, en cambio si regalas tú una televisión en abierto a los amigos o diez millonazos a la empresa de tu hija ganas las elecciones. Cosas de nuestro hecho diferencial, qué le vamos a hacer.
Pablo Molina es miembro del
Instituto Juan de Mariana. .
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4 comentarios:
Camps es torpe hasta decir basta. Ahora su partido tendrá que pagar por él.
Saludos.
Si Rajoy apuesta su futuro a la honorabilidad de Camps y finalmente este es condenado. ¿Cuanto tiempo tardará Mariano en presentar su dimisión?
Para mì como latino, el caso es un poco enredado. Gracias por darme tu punto de vista
Que lastima lo que ha pasado con Camps, con una gestión tan buena, venirle a pasar esto por unos trajes.
Abrazos
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